¿Y si De Miguel es inocente?

No, no se esperen que rompamos una lanza a favor de nadie. No sabemos si es inocente o no. Ni es nuestra misión averiguarlo. Pero lo que si sabemos,...
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No, no se esperen que rompamos una lanza a favor de nadie. No sabemos si es inocente o no. Ni es nuestra misión averiguarlo. Pero lo que si sabemos, con total certeza, es que se aproximan elecciones en Euskadi, y el “caso De Miguel” vuelve a salir de la nevera.

No hay duda de que a cualquiera que las haya leído se le antojan disparatadas las peticiones del fiscal-alavés en su reciente escrito de acusación. Pide para De Miguel 54 años de prisión y 13 millones de multa por haber constituido para enriquecerse, una trama de sociedades pantalla que habrían recaudado comisiones ilegales. Trama que, según dicho fiscal, se lucró con 600.000 euros, repartidos entre los 26 imputados, lo que supondría a 23.076 euros por cabeza.

Si lo analizamos objetivamente, o esta trama es la trama mejor organizada de la historia, o sinceramente, se nos antoja harto difícil que 26 personas, de común acuerdo, y al unísono, y sin dejar ningún tipo de rastro (no hay pruebas de que ninguno de los imputados se lucrase), hayan podido campear a sus anchas por Euskadi, con el riesgo que ello supone, para lucrarse con la nada despreciable cifra de 23.076 euros, pero que evidentemente no son las cifras de enriquecimiento habituales a los que nos tienen acostumbrados los mil y un casos de corrupción destapados en España y con los que nos despertamos cada día. Algo no cuadra.

Si lo han hecho, si han participado de una trama para el cobro de comisiones ilegales, que lo paguen, y a poder ser, que devuelvan el dinero, pero es público y notorio que existe una obsesión desde distintos poderes fácticos por ensuciar la imagen de Euskadi como ese lugar en el “también existe corrupción”.  Obsesión desmedida. Y de ahí que el escrito de acusación del fiscal-alavés fuese publicado antes en determinados medios de comunicación, que llegase a manos de procuradores, y abogados que participan en el caso.

Porque una cosa hay que tener clara. A este fiscal ya le conocemos. Conocemos sus formas. Pero sobre todo, conocemos sus desaciertos, porque una cosa es lo que pida en su escrito de acusación, y lo que se pretenda trasladar a la opinión pública en función de ese escrito desde esas voces obsesionadas por traer la corrupción a Euskadi, y otra bien distinta, la valoración que sobre ese escrito realice el juez que instruye el caso, y lo que determine al respecto. Y no es la primera vez, ni será la última, que los escritos de Izagirre, no llegan a buen puerto en lo que se refiere a imputaciones realizadas sobre personas que han estado vinculadas al PNV. Y de ahí, las dudas. Dudas razonables. Que no exculpatorias. Lo dirá el juez.

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