Talento al servicio del futuro

Artículo de opinión del portavoz foral Imanol Lasa
Imanol Lasa enero 2017

La Diputación ha iniciado este año un camino ilusionante con la puesta en marcha del laboratorio de ideas ligado a Etorkizuna Eraikiz. Hasta 35 representantes del extenso y activo tejido asociativo, empresarial, educativo, cultural y social guipuzcoano reflexionarán sobre los retos de futuro en la política social, la promoción económica, el desarrollo sostenible, la cultura o la educación, y concretarán los proyectos a poner en marcha para darles respuesta y hacer realidad la visión de un territorio que compagine la competitividad en lo económico con la reducción de la desigualdad.

Hombres y mujeres de procedencia y perfiles muy diversos, que van desde la investigación, pasando por la industria avanzada o el voluntariado, hasta las artes o el deporte de alto nivel, pero que tienen en común una gran cualificación, el contacto con la realidad de Gipuzkoa, su vocación emprendedora y su compromiso con la creación de valor público y la innovación social. Ha sido todo un privilegio después de tocar tantas puertas de profesionales de tanto prestigio, no haber recibido un solo no.

Esta iniciativa nació con la clara intención de ir más allá de los primeros niveles del mundo económico, asociativo o cultural, con quienes la Diputación ya tiene cauces de comunicación, y movilizar a aquellas personas que, pese tener una gran capacidad de tracción y gestión y haber desarrollado iniciativas de éxito, viven con cierta distancia la realidad institucional. La colaboración público-privada es una realidad desde hace años en nuestro territorio, pero la nueva gobernanza exige trascender esa dinámica protocolaria y apostar por otra forma de hacer política. Por movilizar la materia gris y capital social de Gipuzkoa, involucrando en el mismo espacio de trabajo visiones y perspectivas muy distintas pero cuya heterogeneidad desembocará en nuevos enfoques en aspectos como la atención al envejecimiento, la creación de empleo o la modernización de la administración. No están todas las que son, pero sí son todas las que están.

Este laboratorio de ideas se ha inspirado en modelos de éxito a nivel internacional. Rescato las palabras de Thomas Prehn, CEO de Mindlab, líder en el sector público del mundo integrado en el Gobierno danés, cuando afirmó en el Congreso que celebramos en Tabakalera que no aspiran a ser un think tank, sino un ‘do thank’, siendo la prioridad hacer, construir, co-crear. Decía Victor Hugo que las ideas mueven el mundo, pero para ello es preciso que se hagan tangibles, que desemboquen en iniciativas para el desarrollo de Gipuzkoa. No hablamos de un think tank destinado a la reflexión abstracta sino orientado a proyectos transformadores a largo plazo.

Algunas de esas ideas no funcionarán y otras, en cambio, arraigarán, pero para eso es preciso que la inspiración nos pille trabajando. El think tank tiene una apretada agenda, con distintas sesiones de trabajo hasta enero del año que viene. En una primera fase se dedicará a la reflexión y al debate, y en la segunda, identificará los ámbitos de acción y los proyectos a ejecutar. Sus componentes estarán en comunicación mediante una aplicación telemática, a la que también tendrán acceso otras 100 personas cualificadas de un panel asesor que, pese a no participar en las sesiones de trabajo presenciales, colaborarán aportando ideas.

Esta red neuronal intercambiará ideas, reflexiones y propuestas, trabajando lejos de los focos, pero también la ciudadanía podrá implicarse en los retos y los proyectos y aportar sus ideas y propuestas, primero en verano de este año, cuando se presentarán los resultados de la reflexión, y a principios del año que viene, cuando se den a conocer los proyectos de experimentación. Ese conocimiento avanzado que genere el think tank va a ponerse a disposición de la sociedad porque puede desembocar en nuevas iniciativas más allá de las que emprenda la Diputación.

La mejor manera para predecir el futuro es crearlo, imaginar cómo queremos trabajar, envejecer, convivir y formarnos. Cómo vamos a crear nuevas empresas que generen puestos de trabajo de calidad, en qué sectores tenemos que especializarnos, o cómo atender a las personas mayores y a quienes estén en riesgo de exclusión haciendo sostenible el sistema de atención social. Son desafíos que nos atañen a todos y a todas, que no podemos ni debemos afrontar de forma unilateral desde la Diputación, menos aún en una sociedad, la nuestra, que no solo no ha delegado responsabilidades en la acción institucional, sino que ha ido muy por delante de la misma.

Si miramos a los numerosos proyectos de éxito que ha alumbrado Gipuzkoa, todos tienen en común la colaboración, la innovación, la experimentación, y un punto de audacia. Valores que nos han permitido superar periodos de enorme adversidad y reconvertir nuestro tejido social y económico. Somos un territorio pequeño, en tamaño y población. Modesto y humilde, pero capaz de grandes cosas y con un fuerte sentido de lo colectivo. Hemos pasado de un escenario en el que el pez grande se comía al pequeño a otro en el que el que más rápido se adapta sigue adelante, independientemente de su tamaño. Imaginar y poner en marcha las iniciativas y cambios necesarios para fortalecer Gipuzkoa desde esa flexibilidad, nos permitirá diseñar un futuro a la medida de todas y todos.

Secciones
#OrainOpinión

Relacionado con