“Luces en la memoria”, arte para mantener viva la dignidad de las víctimas

La obra de seis artistas que mediante la creación han reflexionado sobre el terrorismo de ETA se ha reunido en una exposición en el centro Koldo Mitxelena de San...
Luces en la memoria

La obra de seis artistas que mediante la creación han reflexionado sobre el terrorismo de ETA se ha reunido en una exposición en el centro Koldo Mitxelena de San Sebastián como una forma de mantener viva la dignidad de las víctimas y de no pasar página a los años de violencia en Euskadi.

La muestra, “Luces en la memoria”, se ha inaugurado esta tarde, día en que se cumple el decimoquinto aniversario del asesinato del jefe de la Policía Local de Andoain Joseba Pagazaurtundua en el bar Daytona de esa localidad guipuzcoana, donde esta mañana, a la misma hora en la que ETA lo mató, Eduardo Nave ha tomado la última fotografía del proyecto sobre el que pivota la exposición.

Este artista valenciano es autor de otras 35 imágenes, que entre 2008 y 2013 captó en espacios vacíos, en los que en algún momento de las últimas cinco décadas ETA cometió atentados, ciudades como Madrid, Sevilla, Valencia, Zaragoza, Santander, San Sebastián y otras capitales y localidades españolas, además de Capbreton (Francia).

José Ibarrola, Iñaki Olazabal, Alex Carrascosa, Mikel Zatarain y Javier Balda son los otros artistas que participan en la muestra, impulsada por la Diputación de Gipuzkoa para rememorar los 50 años del terrorismo etarra, cuya primera víctima mortal fue el guardia civil José Antonio Pardines, asesinado el 7 de junio de 1968.

“Luces en la memoria. Arte y conversaciones frente a la barbarie de ETA”, que se podrá visitar hasta el 21 de abril, se completa con talleres, conversaciones y coloquios, en los que participarán los propios artistas, los escritores Edurne Portela, Fernando Savater, Felipe Juaristi e Iban Zaldua y víctimas como Rubén Múgica, Alfonso Sánchez, Gorka Landaburu y Andoitz Korta.

El 28 de marzo tendrá lugar además una conversación entre la directora del Instituto Gogora, Aintzane Ezenarro, y el director de la Fundación Centro para la Memoria de las Víctimas del Terrorismo, Florencio Domínguez.

José Ibarrola aporta a la exposición su serie pictórica “Paraguas”, cuyo título se inspira en la “poética” del paraguas abierto sobre el suelo que dejó el columnista José Luis López de Lacalle cuando cayó asesinado por las balas de ETA el 7 de mayo de 2000 en Andoain, ha explicado Itxaso.

El escultor Iñaki Olazabal presenta fotografías, maquetas y documentación sobre dos proyectos ubicados en el espacio público: “Conjunto escultórico”, instalado en el exterior de las Juntas Generales de Gipuzkoa, que plasma la “pluralidad” de las víctimas de la violencia, y “ST”, que se encuentra en Ordizia, junto al río, en recuerdo de la exdirigente de ETA Dolores González Katarain “Yoyes”.

Alex Carrascosa expone un dispositivo para “generar una acción del arte en la creación de memorias”, que plantea una reflexión sobre las prácticas artísticas, la memoria y la paz “en interacción con los visitantes”.

Mikel Zatarain ha llevado al Koldo Mitxelena “Branka”, un documental que indaga en las posibilidades fílmicas , poéticas y políticas de las imágenes para interrogar acontecimientos y paisajes.

Javier Balda, por último, participa con un mural realizado en 2004 como reacción a un atentado, un paisaje de formas abstractas de un imaginario urbano que acoge lemas contrarios a la violencia.

Denis Itxaso ha apelado a la necesidad de “mirar a los ojos” la “tragedia” de los años de violencia, y a la necesidad del arte como “herramienta” para generar “empatía” y “antídoto” ante “peligros tóxicos”.

Maite Pagazaurtundua, hermana del policía asesinado hace quince años en Andoain, ha sido la primera víctima que ha estado presente en el momento que Eduardo Nave captaba esos lugares silenciosos donde cayeron las víctimas.

Estar con el artista en el bar “Daytona” ha sido para Pagazaurtundua “muy, muy emocionante”, porque “todos los tiempos están en todos los lugares, y el eco de los disparos, el pensar que una vida humana se iba hace quince años de una forma absurda y cruel estaba ahí”.

“Hemos mantenido todos un silencio muy especial, una atmósfera muy especial y también esa sensación de que algo de catarsis trae el fotografiar la ausencia y la memoria de lo injusto y lo cruel. Ha sido como una oración laica”, ha señalado la eurodiputada de UPyD, que ha destacado que “en los momentos convulsos hacen falta artistas, escritores, no solo juristas y políticos”

“Lo que estos artistas presentan hoy es tan necesario como el aire que respiramos. Tenemos que regenerar todavía tejido dañado por décadas de una manera totalitaria de entender la realidad”, ha apostillado.

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