Condenado un conductor ebrio cuyo coche se quemó tras circular sin una rueda

Un juzgado donostiarra ha condenado a 7 meses y 15 días de cárcel y a pagar una multa de 810 euros a un conductor ebrio que tuvo un accidente...
Palacio de Justicia Donosti

Un juzgado donostiarra ha condenado a 7 meses y 15 días de cárcel y a pagar una multa de 810 euros a un conductor ebrio que tuvo un accidente en el que perdió una rueda, a pesar de lo cual siguió circulando sobre el disco del freno hasta llegar a su destino, momento en el que aparcó el coche, que se incendió.

Según la sentencia del caso,  los hechos sucedieron sobre las 3.30 horas del 13 de julio de 2015, cuando el acusado circulaba con su vehículo por el Paseo del Urumea y, a la altura del puente de la Real Sociedad, chocó contra un objeto no identificado y perdió una de las ruedas del turismo.

La resolución aclara que, a pesar del impacto sufrido y de la pérdida de la rueda, el hombre continuó su marcha mientras el automóvil “echaba chispas” como consecuencia del rozamiento “del eje y del disco de freno contra el asfalto”, donde dejó abandonados diferentes “restos” del coche sobre la calzada.

Finalmente, el procesado concluyó su recorrido en la calle Gregorio Ordóñez del barrio de Amara, donde lo dejó aparcado y se marchó, “momento en el que el coche comenzó a arder”.

Alertado de lo sucedido, un agente de la Ertzaintza acudió al Paseo del Urumea donde descubrió una rueda que retiró de “la mitad de la calzada”, tras lo que siguió las huellas “muy obvias” que el vehículo del que se había desprendido “había dejado en la calzada”.

Paralelamente, una patrulla de la Guardia Municipal llegó al lugar en el que estaba estacionado el coche incendiado y descubrieron al acusado, quien, al percatarse de su presencia, arrojó al suelo un manojo de llaves, entre las que se encontraban las del vehículo.

Una dotación de los bomberos de San Sebastián se encargó de apagar las llamas del coche, mientras que su conductor fue requerido por los agentes para someterse a unas pruebas de detección alcohólica, a lo que se negó “en reiteradas ocasiones” pese a las advertencias que le hicieron los policías respecto a las “consecuencias” de su actitud.

La sentencia aclara que, cuando se produjeron estos hechos, el inculpado presentaba “un fuerte olor a alcohol, ojos brillantes, labios sucios y resecos y una voz forzada”, además de otros “síntomas psíquicos” como “euforia, capacidad de expresión ‘chapurrera’ y forzada, pobre capacidad de comprensión, y necesidad de apoyo para mantener el equilibrio”.

Además, según describieron los agentes, el hombre “se tambaleaba” y se mostraba en estado “agresivo” y “excitado”.

Para emitir su condena, el juez del caso tuvo en cuenta estas “percepciones subjetivas” de los policías que, según la resolución, se vieron corroboradas además por “datos objetivos externos”, como el hecho de que al vehículo incendiado le faltara una rueda.

Una circunstancia que lleva a pensar, como relata el escrito judicial, en la dificultad de que “alguien que esté en plenas facultades para conducir no repare en la ausencia de un elemento tan indispensable para la conducción”.

El texto recuerda también que el hombre portaba consigo las llaves del coche y que las arrojó al suelo ante la presencia policial.

Finalmente, la sentencia argumenta que si el imputado no hubiera sido el conductor del coche “no se explica” su negativa a someterse a la prueba de la alcoholemia, dado que “no es delito ir andando bajo la influencia de bebidas alcohólicas o sustancias estupefacientes”.

Por estos motivos, el juez encargado del caso condena al acusado a siete meses y quince días de prisión y a abonar una multa de 810 euros como responsable de un delito contra la seguridad vial y un delito de negarse a someterse a las pruebas de detección alcohólica.

Asimismo, el encausado será privado de su derecho a conducir durante cuatro años y tres meses.

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